Un pollito se encontró un granito de arena y se lo dió a mamá gallina, mamá gallina se lo dió a papá gallo y papá gallo se lo dió al hijo del dueño de la granja. El hijo del dueño de la granja se lo dió a su mamá, esposa del dueño de la granja y la esposa del dueño de la granja se lo dió a su esposo, dueño de la granjaEl dueño de la granja indignado lo llevó al pueblo, en el pueblo todos indignados lo llevaron a la ciudad y en la ciudad, todos acostumbrados, lo llevaron a un convento. En el convento las hermanas asombradas lo llevaron a la iglesia y se lo enseñaron al monaguillo, el monaguillo asombrado se lo llevó al padre, el padre asombrado se lo mostró al Obispo y este asombrado se le llevó a su santidad el Papa. Su santidad confundido se quedó pensativo y de pronto dijo:
– Señor, ¿qué es esto?
Y el Señor dijo:
– ¿Lo tenía un pollito?
–Si.
– ¡Ah, entonces es mio!
1 comentario:
Esta historia me hizo rememorar a la reciente JMJ celebradas en Colonia. A su vez como una ráfaga de arenilla en la playa golpeando mi mente me acordé de otra historia y esa.... si que no me acuerdo a quien se le atribuye. Cuando nos acercamos a Dios y nos reconciliamos con EL (Y vinimos adorarle), olvida todos nuestros errores (pecados), que no podríamos reconocer, porque en su infinita misericordia cuando nos arrepentimos y confesamos nuestras miserias, nuestros errores se convierten como un granito de arena en la playa, que nunca más podriamos encontrar. Y como CRISTO, su Santidad e quiere asumir la responsabilidad de la Iglesia y llamar a la conversión. Necitamos muchos pollitos. Para que ese peñón que gira perdido sea ese granito de arena.......
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