Y aquí haré memoria
de cómo fue que
de un lado hacia otro
mil jugos tomé.
En una humilde morada
tremenda cocada.
En una mansión
no-se-que de limón.
En una gran casa
el de calabaza.
En un autobús
como treinta greifrus.
En un viejo rancho
me tomé uno con Pancho.
En aquella montaña
– ¡Qué asco! – de araña.
En un riachuelo
de pera con hielo,
y con más ligereza
el de piña con fresa.
Con un toque muy fino
exprimí el de pepino.
Con un toque burlón
exprimi el de melón.
Camino a la escuela
me tomé del de ciruela.
Por poco se me atora
el de níspero con mora.
En un viaje muy largo
uno muy caro y amargo.
Y en uno muy corto y apurado,
todo lo anterior, junto y licuado.
1 comentario:
Para leer tus versos me tomé uno de duraznos muy tersos
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