14 sept. 2005

La Sala de Espera.

El día que el Progreso fue al consultorio de La Gran Solución.

- Discúlpeme amigo, ¿hace rato que está aquí?
- Si, más o menos. Dos o tres años quizás.
- Caramba que curioso, yo llevo cuatro y nunca lo había visto, ¿que raro verdad?
- Bueno, usted sabe, se pierde mucho tiempo poniendo atención a los parlantes esperando que digan el nombre de uno.
- Si, tiene razón, requiere mucha concentración. Aun asi me parece extraño. Bueno, verá, yo no soy de ésta fila de asientos, yo vivo en aquel rinconcito, detrás del bebedero, ¿lo ve?
- Seguro.
- Bueno, ahí llevo tres años y medio. Cuando llegué estuve vagando por los pasillos porque me habían prometido la cita para primera hora hasta que a los seis meses decidí formar una junta de vecinos con un grupo de pacientes que se hallaban en la misma situación.
- (Voz de parlante: El siguiente…)
- ¿Oyó?, dijeron "el siguiente" ¿Cómo rayos quieren que uno sepa quién es el siguiente si nadie sabe quién fue el primero?. Dígame una cosa, de sus vecinos ¿alguno ha pasado?
- Pues pasado pasado, no, más bien unas cuantas asomadas.
- Si claro y seguro que se han regresado diciendo que ya falta poco.
- Bueno, más bien yo creo que se han regresado sin saber cuánto falta, pero no se preocupe, ¿quiere leer algunas revistas?
- No hombre, si ya me las se todas de memoria.
- Inténtelo de nuevo. Mire, a estas de aqui les he desprendido todas las páginas y las reagrupé en un orden distinto, a lo mejor le parecen nuevas.
- Realmente no se, le repito que por lo menos las he leído una docena de veces. Le aseguro que cualquier página me va a ser conocida.
- ¡Qué lástima!. A mi me parece tan divertido estar saltando páginas… ¡Mire, una enfermera!
- No haga caso.
- ¿Cómo que no?, ¡Mire, viene hacia acá! ¡SEÑORITA! Señorita por favor, si es tan amable ¿nos trae noticias?
- No, les traigo revistas nuevas. Tengan ¡PLAF!
- Ya le dije, no haga caso. Hace un año hizo lo mismo.
-¿Y?
- No son nuevas, son del piso de abajo. Mire amigo ¿quiere un consejo?, devuelvase a su rinconsito y siga esperando, yo que le digo, mientras los de allá dentro no resuelvan lo del orden de llegada ese que llaman y no decidan quién pasa primero, aquí afuera jamás sabremos quién es el siguiente, yo que le digo, yo que le digo. Vaya, vaya y espere que yo le aviso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

este post resolvio el misterio de porque no se acaban nunca los pacientes en la sala de espera... es frustrante asomarte y ver que todavia hay el mismo numero de pacientes (pense que se reproducian en la sala de espera... generacion espontanea... que se yo)... mañana llevo un marcador y resuelvo el asunto del orden
Saludos,
EE

Anónimo dijo...

Puedes leer otra historia de salas de espera aquí: http://lagrimaseca.blogspot.com/2005/05/sala-de-espera-o-el-arte-de-ser.html#comments
Tu blog es muy ameno.
Abur.-