5 oct. 2005

El Mesías.

- Señorita, disculpe que la moleste de nuevo…¿ya llegó?
- ¡No, no ha llegado! ¡Caramba!
- Es que, mire, de verdad me urge verlo…
- Ajá, pero ya le dije que tenga la bondad y pase y se siente en el estadio que está hacia el fondo.
-Pero señorita, es que hay mucha gente.
- Ah usted ve, ahi yo no puedo hacer nada, llegaron primero.
- Cónchale si usted supiera. Tengo dos milagritos urgentes que resolver. Dígame una cosa ¿hay algún orden específico?
- No, pero tiene que pasar y esperar adentro porque se va a tardar mucho.
- ¿Qué tanto?
- Bueno verá: dijo que a las diez tenía que estar en todas partes resolviendo algunos asuntos que tenía pendiente y que si podía regresaba para mediodía pero como uno no sabe si lo va a agarrar el tráfico, usted sabe que en esta ciudad hay muchos pecadores que arman cada congestionamiento espiritual que ni le cuento... pero mire…acérquese, que no puedo hablar en voz alta…(susurrando) si me ayuda con un par de Padre Nuestro le resuelvo el problema ¿le parece?
-¡Qué! ¿Usted me esta proponiendo que arreglemos un soborno?. Ahora si es verdad, con el poco sudor que uno tiene en la frente para salir adelante usted pretende machacarme la fé cobrándome penitencias. Pues preparese porque esto lo va a saber la Corte Celestial de Justicia para que le prohíban la salida del cielo y le congelen todas las nubes y propiedades.
- Cónchale señor no se enoje, aunque sea un Gloria. . .
-Mire, no sea descarada, y es más, aqui me siento y lo espero, y ruegue que llegue cansado porque si no, enseguida hago que la destituyan de su cargo por insubordinada y tracalera.

No hay comentarios.: