17 ago. 2010

Mis 5 Episodios...a la espera del NUEVO (¡Ta' casi listo!)

Después de siglos y promesas incumplidas, la semana pasada grabé 10 minutos de lo que será el próximo episodio de LQNNC: El Podcast. Si no lo he terminado es por [INSERTE INSULTO AQUÍ]

Mientras tanto y apropósito de que ODEO.COM está caido (aparentemente desde hace mucho) subí todos los episodios anteriores a Blip.tv y creé una playlist en Mixpod.com

Espero que cualquier "transeunte casual" de por aquí, lo provoque escuchar aunque sean 5 minutos de cualquier episodio y tenga cinco minutos de ocioso entretenimiento :-)

La descripción de cada episodio, en las publicaciones anteriores bajo la categoría El Podcast.



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11 ago. 2010

La caja que hablaba

   En la esquina de la habitación, justo en donde los rayos del sol mañanero bañaban con su calidez a todo lo que encontraban en el trayecto, estaba la caja que hablaba. Por otra ventana, una fría brisa que no peleaba con los rayos solares, más bien un capricho de la naturaleza, como brindando la opción de calentarse si se tiene frío, o de enfriarse si no, para aprovechar los rayos y finalmente calentarse. Pensándolo bien, quizás capricho de quien sufre la temperatura. 

   Pero ella estaba ahí, sin corpúsculos que le den cuenta del clima cambiante, toda hecha de cartón corrugado, acabado rústico y cuatro solapas como labios gigantes de extraña criatura, que abre y cierra al menor estímulo de presencia humana. Esta presencia era la del hombre que dormía en esa habitación, un amante del orden que llevaba algún tiempo descuidando su hábito y adquiriendo otros. Entre los nuevos estaba el guardar en cajas cosas que no necesita y acumular fuera de las mismas objetos por botar que finalmente nunca eran desechados. Así, cada mañana, cuando la caja que hablaba lo detectaba: 

– ¡Saca, guarda, mete, bota! 

El hombre pegó un brinco, el mismo que pegaba todas las mañanas. 

– ¡Saca, guarda, mete, bota! 

   El hombre colocó una mano sobre su desmarañado cabello y dejó escurrirla sobre su rostro, aún con signos de pesado sueño, el mismo pesado sueño de todas las mañanas. 

– Hoy si saco, hoy si guardo, hoy si meto, hoy si boto ¡hoy sí! –la caja que hablaba ya conocía esa promesa– es que tengo tanto que hacer que no hallo por donde comenzar…hoy sí, hoy sí… 

   Caía la noche y la caja callaba. El hombre se acostaba y la caja no lo detectaba. El sol no calentaba y la brisa no soplaba. Todo en su sitio y, a la vez, fuera de él. La caja en su esquina, mordiendo sus cuatros labios pues sabe que sin el hombre despierto ella no pude hablar. El hombre, entonces, soñó que era una caja y que se veía al espejo y se gritaba ¡saca, guarda, mete, bota! Se despertó con sobresalto, dirigió la vista hacia la esquina, y aguantó la respiración para no molestar a la caja. Lentamente bajó la cabeza y la colocó de nuevo sobre la almohada hasta que se quedó dormido, pero antes se dijo a si mismo que debía resolver su desorden, porque con cada salida del sol la caja volvía a hablarle y todo comenzaba otra vez.
Daniel Henríquez · Septiembre 2009

5 ene. 2010

Carajitos eléctricos serán sedados (PRONARAELEC*)



*PRONARAELEC: Programa Nacional de Racionamiento Eléctrico

Caracas, Honduras, Hemisferio Transversal. El Ministerio de Circuitos Escolares con Bombillos de 3.6 Vatios, prohibió expresamente la realización, construcción,  elaboración y/o/u confección de tales proyectos científicos infantiles, en pro del racionamiento de la conducción de cargas eléctricas. "Nos bañaremos con agua fría", dijo el Ministro. "Con fría tu tía", dijo uno de los presentes. Hasta los infantes hiperquinéticos serán regulados. Enamorados no podrán tener "cables pelados" ni "pases de corriente". Serán penadas las sinapsis excesivas. "Pensar es caro y gasta corriente", senteció el enano funcionario. Los que salgan de sus depresiones podrán ver la luz al final del túnel, pero sólo hasta las 9:00 de la noche. Según se supo también, a última hora, se encenderán menos semáforos: uno en Petare, uno en Plaza venezuela y otro en Caricuao, así "el tráfico fluirá  más livianamente y no nos tendremos que detener a cada rato, con el gasto de corriente que acarrea el constante parpadeo tricolor de los corotos eso", dijo el tipo ¿qué tal?

28 dic. 2009

20 dic. 2009

Dr. Pótamo, experto en hipo.

En alianza con el Dhha Medical Research©, el doctor Pótamo y su amplia experiencia en la detección y tratamiento de las patológias relativas al hipo en sus distintas manifestaciones, ha llegado a la conclusión de que el único tratamiento efectivo para su total erradicación es el tradicional:

Clorhidrato de SUSTOxilina al 0,05%.

Claro, en la selva esto es más fácil. Por ejemplo, con el elefante es sencillo soltándole un ratón. Por otro lado al león basta con decirle que todos los animales están amotinados exigiendo un cambio de rey porque ya hay cierto olorcito a tiranía. Ni hablar de los Cristofué amenazándolos con que Jesucristo viene dispuesto a acusarlos de falso testimonio. Casi ninguna criatura selvática está libre de no tener un terrible temor oculto, algo de lo que seguro no querrían hablarle ni a su veterinario.

Pues es de aquí de donde el prestigioso Doctor Pótamo se agarra para solucionar los más severos ataques de hipo que ocurren entre los habitantes de la fauna mundial y no tiene titubeos al decir "Nada como un buen susto para detener los ataques".

18 sept. 2009

Las tres Alcanciítas y el Banquero Feroz

(Escrito en 1996)

Hubo una vez, en un país imaginario de ingenuos, cuyo parecido con un conocido país (también de ingenuos) no es más que mera y aterrante coincidencia, tres alcancías hermanas decidieron montar, cada una por separado, un negocio que consistía en guardar el dinero los demás con el fin de garantizar que nadie nunca perdiera ni un mediecito. Así, la mayor de las alcancías, astuta y veterana, le dijo a sus dos hermanas menores:
-No metan el dinero de los demás en alcanciuchas de poca confiabilidad, sean ustedes mismas las que guarden el dinero- y éstas, fingiendo una sonrisa, "prometieron" que asi lo harían.
        Al poco tiempo ya cada una había establecido su sistema de recolección y almacenaje de dinero. La primera, un poco inmadura y desprendida de responsabilidades, escogió a un viejo colchón como receptor de depósitos, a fin de cuentas era rápido y fácil realizar las transacciones necesarias, que en su mayoría siempre fueron depósitos. La segunda, queriendo emular a la tercera alcanciíta en astucia, pensó que nada mejor que guardarse el dinero en los bolsillos, a fin de cuentas y según ella ¿quién pensaría que cargaría el dinero tan a la mano? Finalmente, la mayor de las hermanas, de mentalidad abierta y equilibrada, hizo lo que las demás debieron hacer desde el principio: guardó dentro de ella los depósitos que le hicieron ¿o es que a caso no era una alcancía?
        Entonces, una vez establecidas en el Bosque de Compensación, las autoridades financieras podían vislumbrar casi con absoluta certeza el futuro de la sólidez de cada uno de los sistemas que las tres alcanciítas habían elegido para resguardar lo poco, y a veces insignificante, que los ahorristas les confiaban. Pero como a estas mismas autoridades les aquejaba un síndrome de dejadez, cuando quisieron advertir los riesgos, el temible Banquero Feroz ya había hecho su entrada al bosque. Entrada que presumo estaba estudiada, porque el condenado supo que hacer y a donde ir primero.
        Sin pensarlo dos veces, el Banquero Feroz se encaminó hacia la alacancía que utilizó el colchón y con voz prepotente le gritó: ¡Dame todo lo que tengas o soplaré, soplaré y soplaré… y tus ahorros derrumbaré! Efectivamente asi lo hizo, de un fuerte soplido revolvió todo lo que simulaba ser un establecimiento y como si fueran papelillo, del colchón salieron volando miles y miles de billetes que enriquecieron un tanto al hambriento banquero. Luego, satisfecho y codicioso, se dirigió a la segunda alcancía y también con voz prepotente e ínfulas de gran señor le gritó: ¡Dame todo lo que tengas o soplaré, soplaré y soplaré… y tus ahorros derrumbaré! Y nuevamente consiguió hacerse de sustanciosas cantidades de dinero que oportunamente se iría a gastar a latitudes muy lejanas. Por último, cuando se dió cuenta que la mano, no se sabe si por lo abultada en vellos, no le cabía por la rendija de la tercera alcancacía, optó por alejarse varias fronteras del bosque durante un tiempo (tiempo que por cierto no ha definido).
        Hoy día lo que se sabe es que cualquiera que quiera ser alcanciíta tiene que preguntarle al Gobierno Encantado para ver si le aprueba la raja en la espalda, porque eso de querer guardar los reales de los demás no se sabe si es sincera y desinterazada disposición a hacer cosas buenas o es otra bestia feroz con sed de enriquecimiento. . .y colorín colorado esta liquidez se ha secado.